
El Parlamento de Canarias ha aprobado recientemente una resolución histórica que busca elevar el dialecto canario a la categoría de patrimonio lingüístico y cultural de primer orden. A través de una proposición no de ley, las instituciones canarias han decidido que el habla de las ocho islas no es solo una forma de comunicación cotidiana, sino un tesoro que debe ser protegido, documentado y, sobre todo, presumido. Esta iniciativa nace con el objetivo de frenar el riesgo de desaparición de expresiones locales y asegurar que la identidad del archipiélago se mantenga viva en un mundo cada vez más globalizado.
La publicidad oficial tendrá acento canario
Uno de los puntos más curiosos y novedosos de este acuerdo es el mandato directo sobre la comunicación institucional. El Parlamento insta a que las campañas del Gobierno de Canarias y de los ayuntamientos no solo se redacten, sino que se locuten obligatoriamente en dialecto canario. Esto supone un giro radical en la comunicación pública, alejándose de los tonos ‘neutros’ o peninsulares que a menudo se han usado en publicidad oficial, para garantizar que la voz del Gobierno suene exactamente igual que la voz de los ciudadanos a los que se dirige.
Este compromiso con la autenticidad se extenderá también a las aulas y a la televisión pública. La resolución exige que el dialecto canario se integre de forma real en los currículos escolares y en la formación de los profesores, para que los jóvenes no sientan su habla como algo ajeno a lo académico. Además, se reforzará el papel de la Radiotelevisión Canaria como principal escaparate del acervo lingüístico, convirtiéndola en una herramienta de sensibilización para reforzar el valor del habla canaria incluso en entornos de convivencia multicultural y migración.
Palabras en peligro: un rescate de emergencia
Lo más llamativo de la parte técnica es el encargo de elaborar un mapa del léxico en riesgo. El Plan de Protección y Promoción deberá documentar y visibilizar las expresiones propias de cada isla, poniendo el foco en aquellas que se están perdiendo con el paso de las generaciones. Para lograrlo, la Academia Canaria de la Lengua recibirá un impulso presupuestario clave, permitiendo que sus investigadores salgan a la búsqueda de esas joyas lingüísticas populares que aún resisten en las zonas rurales o en el habla de los mayores, pero que apenas llegan a los más jóvenes.
Finalmente, este blindaje cultural no se queda en una mera declaración de intenciones. El Parlamento ha dejado la puerta abierta a la creación de nuevas leyes específicas que garanticen una financiación estable para estas medidas. Bajo el paraguas de la Ley del Sistema Público de Cultura de Canarias, el dialecto deja de ser una curiosidad regional para convertirse en un derecho cultural que debe ser evaluado, financiado y protegido con la misma seriedad que un monumento o un espacio natural protegido.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega H. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














