
La atención sanitaria pública en Canarias sigue generando quejas ciudadanas por retrasos prolongados en consultas, intervenciones y urgencias, un problema que, aunque visible en Tenerife, se repite —con distintos matices— en todas las islas. En Tenerife, pacientes y plataformas sociales han denunciado esperas excesivas en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) y el Hospital del Sur, con casos de personas que esperan días para ser intervenidas pese a contar con diagnósticos urgentes y dolor intenso.
Pero el malestar no se limita a Tenerife: en Gran Canaria, colectivos de usuarios señalan que los plazos en consultas de especialidades como cardiología y oftalmología se alargan más de lo aconsejado clínicamente y que las listas de espera quirúrgica siguen siendo altas a pesar de reducciones recientes, con demoras medias que aún superan claramente los plazos marcados por los estándares sanitarios. En Lanzarote y Fuerteventura, donde hospitales como el José Molina Orosa o el General de Fuerteventura gestionan poblaciones dispersas y una elevada estacionalidad, los retrasos en pruebas diagnósticas y cirugía menor han sido motivo de múltiples reclamaciones públicas. En La Palma, La Gomera y El Hierro, las listas de espera también generan preocupación, aunque en estas islas pequeñas las quejas muchas veces se centran en la limitación de recursos y la necesidad de derivaciones frecuentes a centros de isla mayor, lo que amplía plazos y costes para los pacientes.
Organizaciones de usuarios han denunciado que las cifras oficiales, si bien muestran reducciones interanuales -por ejemplo, en los últimos datos del Servicio Canario de la Salud la demora media quirúrgica en el conjunto de Canarias se sitúa en torno a 109 días, con una reducción de 48 días respecto a ejercicios previos- no reflejan la realidad que vive mucha gente que aguarda semanas para una primera consulta, pruebas diagnósticas o intervenciones no aplazables. Esta discrepancia entre datos globales y experiencias individuales alimenta la percepción de que los avances son insuficientes.
Las autoridades sanitarias regionales han subrayado esos avances estadísticos, recordando que se han reducido miles de pacientes en lista de espera quirúrgica y que se están implementando programas de mejora de gestión. Aun así, usuarios y asociaciones siguen reclamando más personal, mejores recursos, mayor transparencia en los plazos reales por especialidad y una atención sanitaria más equitativa para todas las islas, especialmente fuera de las zonas metropolitanas de Tenerife y Gran Canaria.
Este cruce entre datos oficiales, vivencias cotidianas y quejas ciudadanas evidencia que la mejora de la sanidad pública en Canarias aún tiene retos importantes por delante: agilizar tiempos de atención y resolver las desigualdades territoriales entre islas, para que las estadísticas no queden como meros números sino que se traduzcan en atención efectiva en cada centro hospitalario del Archipiélago.














