
Corría mayo de 1988 cuando el Grupo Parlamentario Mixto del Parlamento de Canarias, a iniciativa de Asamblea Canaria–Izquierda Nacionalista Canaria (AC–INC), presentó una Proposición No de Ley (PNL) en la que reclamó al Pleno de la Cámara pronunciarse sobre los efectos de la presencia de la Legión en Fuerteventura desde su instalación en la isla tras la descolonización del Sáhara Occidental en 1975.
La iniciativa, admitida a trámite por la Mesa del Parlamento en su sesión del 17 de mayo de 1988 y firmada por el presidente Victoriano Ríos, denunció que la llegada del Tercio a la isla majorera “había supuesto un fuerte impacto para la población”, al que se atribuía una “multitud de acciones delictivas de todo tipo”: asesinatos, robos, deserciones, consumo de drogas, prostitución y allanamientos. El texto calificaba la situación como “una amenaza directa para la seguridad ciudadana y la imagen turística de Fuerteventura”.
Los diputados de AC–INC sostuvieron que la presencia de la Legión, “heredera de un planteamiento colonialista ya caduco”, se había traducido en “una convivencia imposible entre la población civil y un cuerpo militar sin arraigo ni control”. En su exposición de motivos, los proponentes recordaron que la isla vivía fundamentalmente del turismo y que los incidentes protagonizados por legionarios “habían tenido una repercusión negativa en el tejido económico y social de Fuerteventura, además de proyectar al exterior una imagen distorsionada del Archipiélago”.
La proposición, que fue debatida en el Pleno del Parlamento de Canarias, contenía un único punto de acuerdo: que la Cámara “manifestara su profunda preocupación por la gran cantidad de incidentes acaecidos en Fuerteventura en los últimos doce años, protagonizados por legionarios y que habían creado un clima de inseguridad ciudadana entre la población civil”. Los grupos parlamentarios disponían de un plazo para presentar enmiendas hasta seis horas antes del inicio del debate.
Desde el PSOE, fuentes del grupo parlamentario reconocieron que la presencia del Tercio había generado “episodios de tensión” en la isla, pero abogaron por “una solución negociada con el Ministerio de Defensa” que permitiera “redefinir la función del destacamento sin menoscabar la seguridad ni el empleo vinculado a las instalaciones militares”. En cambio, la entonces Alianza Popular (AP) rechazó frontalmente la iniciativa del Grupo Mixto, calificándola de “demagógica y desleal con las Fuerzas Armadas”, y recordó que “la Legión había sido parte de la modernización y del equilibrio económico en Fuerteventura durante la última década”.
La PNL, debatida en aquellas semanas, marcó un precedente político en la historia parlamentaria de Canarias: por primera vez, una formación nacionalista de izquierda colocó en la agenda institucional la retirada o revisión del papel de la Legión en el Archipiélago, en un contexto de creciente debate sobre la autonomía canaria, la soberanía del territorio y la relación civil-militar en los años posteriores al fin del franquismo.
El Acuartelamiento de Puerto del Rosario fue construido hacia 1943 como cuartel de Infantería. Su primera unidad fue el Batallón de Infantería Independiente nº 32, al que sucedieron el Batallón de Infantería Fuerteventura nº 53, el Tercio Don Juan de Austria 3º de la Legión, y más tarde el Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9, que conserva hoy la sede.

El Tercio Don Juan de Austria 3º de la Legión fue creado el 21 de diciembre de 1939 con tres banderas: la VII Valenzuela, la VIII Colón y la IX Franco. Entre 1958 y 1975 fue trasladado al Sáhara Español, donde pasó a denominarse Tercio Sahariano, incorporando unidades como el Grupo Ligero de Caballería, la Batería Autopropulsada o la Compañía de Carros BAKALI. Tras la descolonización, en diciembre de 1975, se replegó al Acuartelamiento de Puerto del Rosario (Fuerteventura), reorganizado con las banderas VII y VIII y el Grupo Ligero Sahariano I.
Inicialmente, el contingente se distribuyó en tiendas de campaña junto al cuartel, donde se alojaban la Plana Mayor de Mando, el Grupo de Caballería Reyes Católicos y las banderas VII y VIII, hasta que se construyeron nuevos barracones. Con el tiempo, el recinto se transformó en un cuartel modélico para la época, con economato, biblioteca, sala de música insonorizada y aulas de formación. Se crearon también el campo de tiro de Jable del Vigocho, en Pájara, y el de Los Varuichuelos, destinado a instrucción táctica.
La Unidad de Instrucción de Reclutas (UIR) para la formación de caballeros legionarios se instaló en Betancuria, pasó a los Llanos de Tefía y finalmente, en 1979, al Campamento Teniente Coronel Valenzuela, en El Matorral. Su primera jura de bandera tuvo lugar el 6 de abril de 1980, siendo la 311ª promoción de Caballeros Legionarios. La actividad legionaria en Fuerteventura finalizó en 1996, año en que las instalaciones acogieron posteriormente un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) hasta 2012.
El 17 de enero de 1996, el Tercio fue trasladado a la Base Militar Álvarez de Sotomayor (Almería), integrándose en la Brigada de Infantería Ligera “Rey Alfonso XIII” II de la Legión, junto al Tercio Alejandro Farnesio 4º de la Legión. Desde entonces, sus unidades han participado en misiones internacionales en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Irak, República Democrática del Congo, Líbano y Afganistán, cerrando así una etapa de más de dos décadas de presencia en Canarias que marcó profundamente la historia social y militar de Fuerteventura.














