El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha confirmado que el crucero afectado por un brote de hantavirus no atracará en puertos del archipiélago y que, en su lugar, permanecerá fondeado frente a la costa, desde donde se realizará la evacuación por lancha o mediante una nave nodriza que facilite el traslado de los pasajeros hasta el aeropuerto.
La decisión fue comunicada por la ministra de Sanidad, Mónica García, en una reunión con autoridades regionales y el ministro de Política Territorial. Clavijo ha trasladado su oposición a que el buque se acerque a tierra firme y ha celebrado que, finalmente, el criterio adoptado reduce los riesgos: “solo fondeará”, ha señalado, al tiempo que ha pedido que la operación se realice en “el menor tiempo posible”.
Desde el Ejecutivo regional se argumenta que mantener el barco alejado del puerto disminuye los vectores potenciales de contagio y limita la interacción directa entre la tripulación, los pasajeros y la población local. La propuesta contempla el uso de lanchas neumáticas o una nave nodriza para recoger a las personas afectadas y llevarlas a puntos de salida seguros.
El protocolo sanitario aplicado en estos casos prioriza la identificación de casos, el aislamiento de posibles contactos y la coordinación con aeropuertos y autoridades internacionales para el traslado. Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de combinar medidas de control con información veraz y proporcional para evitar alarmismos que dañen la actividad económica y las libertades individuales.
En un tono que combina precaución y defensa de la movilidad, representantes del Gobierno de Canarias han pedido que el buque se dirija a su destino final —se ha señalado su regreso a Países Bajos como opción— una vez concluida la evacuación, para minimizar el impacto en el turismo y la vida local.
Este episodio plantea tensiones habituales entre protección colectiva y respeto a la libertad de movimiento. Desde una perspectiva que valora la responsabilidad individual y la mínima intervención estatal, las autoridades destacan la importancia de aplicar medidas concretas y temporales, orientadas a proteger la salud pública sin imponer restricciones excesivas.
La coordinación entre administraciones autonómica, estatal e internacional será clave para que la operación transcurra con seguridad y agilidad. Expertos en salud pública recomiendan mantener la vigilancia epidemiológica, reforzar los controles en puntos de tránsito y garantizar transparencia en la comunicación para preservar la confianza ciudadana.
Mientras el crucero permanece fondeado, las autoridades canarias y el Ministerio de Sanidad continuarán supervisando la evolución del operativo, con el objetivo de resolver la situación con la máxima rapidez y el menor impacto posible sobre la comunidad y la economía local.














