
El mapa de influencia en las instituciones consultivas de las Islas Canarias se prepara para un giro tectónico. Según Canarias7, validando la información adelantada por Canarias en Pleno a principios de marzo, José Carlos Francisco no optará a la reelección al frente del Consejo Económico y Social (CES) de Canarias. La salida del veterano dirigente empresarial, una figura de consenso sistémico durante dos mandatos, abre una ventana de oportunidad que los sindicatos están decididos a no dejar pasar: «Es nuestro momento», afirman fuentes de las centrales obreras.
El próximo mes de junio, el CES —órgano clave que actúa como termómetro de la paz social y consultor de cabecera del Gobierno autonómico— renovará a sus 18 miembros. La batalla por la presidencia ya tiene nombres propios. Comisiones Obreras (CC. OO.) ha movido ficha con rapidez, postulando a Sergio Melián, actual secretario de Organización y Finanzas y coordinador de sus servicios jurídicos. Melián no es un recién llegado; su perfil híbrido de abogado y economista con 25 años de trayectoria y casi una década como consejero del CES le otorga una gravedad institucional que, según fuentes cercanas al consejo, podría atraer incluso apoyos en las filas patronales.
La aritmética del poder en el CES es compleja. Para alcanzar la presidencia se requieren 12 apoyos de un total de 18 vocales (repartidos paritariamente entre empresas, sindicatos y un tercer bloque de consumidores, cámaras de comercio y expertos). Tras ocho años bajo una presidencia de extracción empresarial, la narrativa en el bloque social es de alternancia obligatoria. UGT también baraja presentar candidato propio, aunque voces internas abogan por una lista única que unifique el bloque sindical para garantizar los números necesarios.
La renovación del CES no es un mero trámite administrativo. En un momento de tensiones por la productividad, el coste de la vida y el encaje del modelo turístico, quien sostenga el mazo del Consejo tendrá una posición privilegiada para influir en la legislación laboral y económica del archipiélago. Melián se perfila como un candidato de consenso técnico, capaz de navegar las aguas de la concertación social en un escenario de alta volatilidad.
La salida de José Carlos Francisco marca el fin de una era de estabilidad probusiness en la institución. Si los sindicatos logran articular su mayoría, junio no solo traerá nuevas caras al CES, sino posiblemente un cambio de prioridades en el órgano que debe equilibrar la balanza entre el capital y el trabajo en las islas.














