Abrir el grifo en Santa Cruz de Tenerife es un gesto cotidiano que esconde una obra de ingeniería monumental. La capital tinerfeña ha consolidado un modelo de gestión del Ciclo Integral del Agua que combina tecnología, previsión y mantenimiento milimétrico para blindar el abastecimiento ante emergencias.
El municipio coordina ese engranaje a través de Emmasa, la Empresa Mixta de Aguas perteneciente al Grupo Sacyr. No se trata solo de garantizar el suministro actual, sino de proteger cada gota en una isla con orografía compleja y recursos escasos.
Un colchón de cinco días
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, destaca el valor estratégico del sistema: “garantizar el agua en una ciudad con una orografía tan compleja como la nuestra es un reto diario que afrontamos gracias a inversiones sostenidas”.

Bermúdez subraya que los 38 depósitos municipales acumulan más de 200.000 metros cúbicos de agua potable. Eso otorga a la capital una autonomía media de más de cinco días de almacenamiento. “No nos limitamos a reaccionar ante las averías, sino que trabajamos con un enfoque de mejora continua para proteger cada gota de este recurso tan escaso”, añade.
Mil kilómetros bajo tierra
El concejal de Servicios Públicos, Carlos Tarife, incide en el trabajo invisible: “detrás de ese gesto cotidiano hay un mantenimiento milimétrico y un control constante de los mil kilómetros de tuberías que componen la red”.
Ese control permite monitorizar el subsuelo en tiempo real, optimizar la presión, detectar fugas invisibles y actuar antes de que el vecino note incidencias. Tarife pone en valor el trabajo diario de Emmasa, con labores a pie de calle y seguimiento continuo mediante tecnología de última generación.
La desaladora, motor hídrico
La forma de conseguir agua ha dado un vuelco radical. Si antes la ciudad dependía casi por completo de pozos y galerías subterráneas, hoy mira directamente al mar. Siete de cada diez litros que consumen los vecinos se producen con recursos de la propia ciudad.
La Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM) produce aproximadamente el 62% del agua que consume Santa Cruz, con cerca de 33.000 metros cúbicos diarios. Es el equivalente a llenar unas 16 piscinas olímpicas cada día. El resto procede de pozos y galerías propias y privadas de la isla.
38 depósitos de norte a sur
Una vez producida o captada, el reto es guardarla y distribuirla. Santa Cruz se apoya en 38 depósitos en servicio repartidos por todo el municipio, con capacidad total para 204.000 metros cúbicos.
- Zonas altas y de cabecera: soportan la mayor carga de almacenamiento. Destacan el Depósito de Cabecera Los Campitos y el Depósito de Ofra.
- Distritos urbanos e intermedios: cubren el centro con instalaciones como el Depósito Fumero, el histórico Depósito de la Plaza de Toros, Cueva Roja, Salamanca y La Salud.
- Suroeste: da servicio a barrios en expansión como El Sobradillo o Barranco Grande.
- Macizo de Anaga: pequeños depósitos locales aseguran agua a caseríos y núcleos costeros como San Andrés, Pico del Inglés, Taganana y Roque Negro.
Calidad y fugas
Para que el agua viaje segura por los 1.000 kilómetros de red, se somete a controles rigurosos en 40 estaciones automatizadas. Se utilizan más de 100 toneladas de cloro al año para garantizar que sea potable al llegar a los hogares.
Del desagüe al parque
El viaje no termina en el desagüe. El Ciclo Integral del Agua se cierra devolviendo el recurso a la naturaleza en condiciones óptimas gracias a una red de saneamiento de más de 800 kilómetros, complementada por 9 estaciones de bombeo y un tanque de tormentas de 1.500 metros cúbicos.
El agua se limpia en las dos plantas depuradoras de la ciudad, Los Moriscos y Buenos Aires. En esta última, un sistema de regeneración obtiene agua de alta calidad que se distribuye por una red exclusiva de 43 kilómetros para regar parques y jardines públicos.
Santa Cruz se consolida así como referente en economía circular y gestión sostenible. En un territorio insular amenazado por la sequía, esta red actúa como cordón umbilical y protege a la capital del cambio climático.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Ciclo Integral del Agua en Santa Cruz de Tenerife?
Es el modelo de gestión que coordina el Ayuntamiento a través de Emmasa, del Grupo Sacyr. Abarca desde la producción y captación hasta el almacenamiento, distribución, saneamiento y reutilización. En Santa Cruz, ese ciclo combina la desalación de agua de mar, los pozos y galerías, 38 depósitos, más de 1.000 kilómetros de red de distribución, 800 kilómetros de saneamiento y dos depuradoras. Su objetivo es garantizar el abastecimiento actual y blindar la ciudad ante emergencias, fugas o sequías. El sistema permite además regar parques y jardines con agua regenerada, cerrando el círculo y reduciendo la presión sobre los recursos subterráneos de la isla.
¿Cuánta agua produce la desaladora de Santa Cruz de Tenerife?
La Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM) produce aproximadamente el 62% del agua que consume la ciudad, unos 33.000 metros cúbicos diarios. Esa cantidad equivale a llenar unas 16 piscinas olímpicas cada día. Con ello, siete de cada diez litros que consumen los vecinos proceden de recursos de la propia ciudad, principalmente del mar. El resto se obtiene de pozos y galerías propias y privadas de la isla. Este cambio ha permitido que Santa Cruz dependa menos del subsuelo y mire al océano como motor hídrico. La desalación se ha convertido así en el corazón del sistema, asegurando el suministro en una isla con recursos escasos y amenazada por la sequía.
¿Cuántos depósitos de agua tiene Santa Cruz de Tenerife?
Santa Cruz cuenta con 38 depósitos en servicio repartidos por todo el municipio. En conjunto pueden almacenar 204.000 metros cúbicos de agua potable. Esa capacidad otorga a la capital una autonomía media de más de cinco días de almacenamiento. Los depósitos se agrupan en tres grandes zonas para vencer las pendientes: las zonas altas y de cabecera, como Los Campitos y Ofra; los distritos urbanos e intermedios, con Fumero, Plaza de Toros, Cueva Roja, Salamanca y La Salud; y el Suroeste, para barrios como El Sobradillo o Barranco Grande. En el Macizo de Anaga hay pequeños depósitos locales que garantizan el agua a caseríos y núcleos costeros.
¿Cómo se detectan las fugas en la red de agua de Santa Cruz?
La red de distribución supera los 1.000 kilómetros de tuberías. Para controlarla, el sistema cuenta con 40 estaciones automatizadas y tecnología de última generación que permite monitorizar el subsuelo en tiempo real. El concejal Carlos Tarife explica que ese control constante sirve para optimizar la presión, detectar cualquier fuga invisible y actuar de inmediato antes de que el vecino note una incidencia. Además, se realizan labores a pie de calle por parte del equipo profesional de Emmasa. El objetivo es mantener un mantenimiento milimétrico y evitar pérdidas de un recurso escaso. La calidad del agua se garantiza con más de 100 toneladas de cloro al año.
¿Qué pasa con el agua residual en Santa Cruz de Tenerife?
El Ciclo Integral del Agua no termina en el desagüe. Santa Cruz cuenta con una red de saneamiento de más de 800 kilómetros, 9 estaciones de bombeo y un tanque de tormentas de 1.500 metros cúbicos para gestionar lluvias torrenciales. El agua se limpia en las dos plantas depuradoras de la ciudad: Los Moriscos y Buenos Aires. En esta última, un avanzado sistema de regeneración obtiene agua de alta calidad que se distribuye por una red exclusiva de 43 kilómetros para el riego de parques y jardines públicos. Gracias a este proceso, el municipio se ha consolidado como referente en economía circular y gestión sostenible de los recursos hídricos.














