
La respuesta del Gobierno de Canarias sobre el futuro aeroespacial del archipiélago parece diseñada para un panel de inversores en Silicon Valley más que para una cámara legislativa. El documento despliega una narrativa de éxito basada en infraestructuras de nombre futurista, pero bajo el microscopio político, la estrategia revela una preocupante dependencia del marketing institucional frente a la ejecución material.
El Ejecutivo ha fijado una meta estéticamente simétrica: un impacto económico de 1.500 millones de euros y la creación de 1.500 empleos cualificados. Sin un desglose de plazos, metodologías de cálculo o empresas tractoras confirmadas, estas cifras funcionan más como un mantra de fe que como una proyección económica audaz. En los pasillos de Bruselas, este tipo de redondeo suele ser la primera señal de alerta para los auditores de cohesión.
El tour aeroespacial: Canarias en la maleta
Si algo domina el Gobierno es la logística de ferias. El documento es un diario de viaje por los nodos del sector:
- Bruselas y Toulouse: donde se buscó alinear el potencial canario con la política de cohesión 2021-2027.
- San Diego (X-PONENTIAL 2024): para promocionar el Canarias Stratoport y el centro ISSEC.
- Bremen (Space Tech Expo Europe): la última parada para difundir ventajas ante el gigante alemán.
Lo llamativo es que el informe dedica más espacio a detallar la presencia en estands y ponencias que a enumerar contratos de implantación real o retornos fiscales directos derivados de estas misiones.
Fuerteventura y La Gomera: ¿laboratorios o escenarios?
El informe saca pecho con el Canarias Geo Innovation Program 2030, que ya acumula más de 100 millones de inversión. Sin embargo, la realidad a ras de suelo es más experimental:
- Fuerteventura: se anuncia la finalización en 2024 de un estratopuerto destinado a ser banco de pruebas, una infraestructura que aún debe demostrar su capacidad para atraer clientes privados.
- La Gomera: presentada como un laboratorio natural para vertipuertos y drones de transporte de medicamentos. Aunque el proyecto con globos estratosféricos (B2Space) suena a vanguardia, el texto no aclara si es una solución logística viable o un «piloto perpetuo» para justificar fondos de sostenibilidad.
El patrón es constante: el Gobierno brilla al hablar de «coordinación público-privada» y de «facilitar el acceso a fondos». Sin embargo, el documento de enero de 2026 omite cualquier análisis de riesgos, fracasos previos o competencia con otros ‘hubs’ europeos. Canarias tiene las condiciones geográficas y fiscales, pero su estrategia aeroespacial sigue siendo una promesa en fase de lanzamiento. Mientras el relato orbita en los 1.500 millones, la realidad industrial todavía busca su plataforma de despegue.














