
En un movimiento que marca un antes y un después en la retórica institucional de las islas, el Gobierno de Canarias ha calificado como «razonable» la propuesta de la Unión Europea de multiplicar por cinco su gasto militar. La respuesta, emitida el 26 de enero de 2026 tras una pregunta del diputado nacionalista José Manuel Bermúdez (CC), revela una alineación total del Ejecutivo autonómico con la estrategia de defensa de Bruselas, un posicionamiento que deja en el aire una incógnita inquietante: ¿quién pagará la factura de los tanques?
El documento, tramitado por la Viceconsejería de Relaciones con el Parlamento, no oculta la preocupación por el «juego de suma cero» que suponen los presupuestos europeos. Aunque el Gobierno de Canarias defiende el incremento del gasto bélico dada la «situación geopolítica actual» -un eufemismo que alude a la inestabilidad en el Sahel y el flanco sur-, admite estar «trabajando» para que este giro militarista no se traduzca en recortes para las Regiones Ultraperiféricas (RUP). Es decir, el Ejecutivo aplaude el rearme mientras cruza los dedos para que no le quiten el dinero de la agricultura, el transporte o la cohesión social.
La diplomacia del equilibrio imposible
Lo más curioso de la respuesta es el equilibrismo político que practica Coalición Canaria desde el poder. Por un lado, asume la narrativa de una Europa fortaleza que necesita blindar sus fronteras; por otro, reconoce implícitamente que los fondos que compensan la lejanía e insularidad de Canarias están en el punto de mira. Si Bruselas decide priorizar la industria de defensa, partidas históricas como el POSEI o los fondos de Desarrollo Regional podrían ser los grandes damnificados en el próximo marco financiero.
Esta respuesta es una confesión de vulnerabilidad. Al aceptar como inevitable el gasto militar, Canarias se coloca en una posición de debilidad negociadora: si los misiles son ahora lo «razonable», las especificidades canarias pasan a ser, por definición, secundarias. El diputado Bermúdez ha puesto sobre la mesa el gran dilema de 2026: cómo ser una frontera estratégica clave para la seguridad europea sin que ello suponga convertirse en una región más pobre y dependiente.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














