Los puertos canarios cerraron el primer trimestre de 2026 con un crecimiento explosivo en el segmento de cruceros que contrasta de forma brutal con el estancamiento del tráfico interinsular de pasajeros, la métrica que mide la conectividad real entre islas. El Puerto de Las Palmas registró 179.886 cruceristas en enero, un 31,97% más que en el mismo periodo de 2025. Santa Cruz de Tenerife acumuló 559.493 cruceristas hasta marzo, un incremento del 11,89%, con 172 escalas de buques, un 6,83% más. Santa Cruz de La Palma alcanzó 180.705 cruceristas en el primer trimestre, un salto del 34,11%. Arrecife registró una subida del 21% en enero. El conjunto de los puertos españoles sumó 907.114 cruceristas solo en enero de 2026, un 12,7% más que el año anterior, y Canarias se posiciona como el segundo archipiélago europeo en recepción de cruceros, solo por detrás de las islas griegas en temporada alta.
Mientras los muelles se llenan de turistas que desembarcan durante seis horas para comprar en la zona franca y volver a bordo, el canario que necesita cruzar de isla a isla para trabajar, estudiar o recibir atención médica especializada se encuentra con un mercado marítimo en plena reconfiguración oligopólica. La CNMC autorizó en marzo de 2026 la compra de los activos de Naviera Armas Trasmediterránea por parte de Baleàrria, una operación que la propia Comisión admitió que generaba riesgos de monopolio en la ruta Península-Canarias y que solo se aprobó con condiciones: disolución de la joint venture que Baleàrria mantenía con Fred Olsen en la línea Huelva-Canarias, compromiso de inversión de 45 millones en modernizar la flota heredada y reactivación de la ruta Morro Jable-Las Palmas. Los datos de pasajeros interinsulares en líneas regulares cuentan otra historia: el puerto de Santa Cruz de La Palma registró 93.426 pasajeros en el primer trimestre, un crecimiento del 0,67%, prácticamente plano. La pregunta que ninguna autoridad portuaria se atreve a formular es si el modelo de inversión pública en infraestructura portuaria canaria, que prioriza terminales de cruceros, pasarelas climatizadas y zonas duty-free sobre rampas ro-ro, frecuencias interinsulares y tarifas reguladas, responde a las necesidades de movilidad de los 2,2 millones de residentes o al interés comercial de las navieras de cruceros que pagan tasas portuarias y generan titulares.















