
Canarias ha desembarcado en la 76ª edición de la Berlinale con la seguridad de quien ya no solo pone el paisaje, sino también el talento y el capital. Bajo el provocador lema ‘Forget love, have a passionate affair with Canarian Cinema’ -aprovechando la coincidencia con San Valentín-, la delegación isleña ha aterrizado en el European Film Market (EFM) con una agenda que echa humo: más de 60 reuniones concertadas y una expedición récord de cuarenta profesionales coordinados por Proexca y el Clúster Audiovisual de Canarias.
De decorado de Hollywood a coproductor de élite
El gran hito de este año es el salto cualitativo de la industria local. El ejemplo más rotundo es Sur-Film, la productora que durante décadas trajo a las islas superproducciones como Star Wars o Wonder Woman, y que ahora compite por el Oso de Oro como coproductora de Rosebush Pruning. «Es un paso más en nuestra trayectoria de llevar la experiencia rodada en España al primer plano internacional», afirma Juan Cano, «Nono», socio de la productora. Este movimiento marca el inicio de una nueva era: Canarias ya no solo alquila sus volcanes a las majors, ahora firma las películas que aspiran a los grandes premios del palmarés.
En el ámbito de la animación, el estudio 3Doubles ha logrado colocar su largometraje de terror para adultos, Ages of madness: The Howling of the Jinn, en la exclusiva sección EFM Animation Days. Para la productora ejecutiva Yaiza Ramos, esta selección es la prueba de fuego de que en el archipiélago «no solo tenemos incentivos, sino talento técnico y artístico para crear propiedad intelectual con alcance global».
La Palma: una serie de Netflix como escaparate europeo
La isla de La Palma también reclama su cuota de protagonismo tras ser nominada a Mejor Localización Europea por la serie homónima de Netflix. El rodaje, gestionado por Volcano Films, supuso un impacto directo de 3 millones de euros y la movilización de 150 profesionales locales. Alejandro Álamo, productor de la firma, recalca la necesidad capital de estar en estos mercados para generar sinergias: el éxito de la serie no solo ha dejado beneficios económicos inmediatos, sino que ha consolidado a la isla como uno de los escenarios más versátiles del continente.
Por otro lado, el cine con sello de autor grancanario tiene su espacio con Tal vez, la ópera prima de Arima León. La cinta, que explora la relación entre la escritora Natalia Sosa y la artista Pinito del Oro, se proyectará ante programadores y plataformas internacionales, buscando prolongar su recorrido por el circuito de festivales tras el respaldo financiero del Gobierno de Canarias.
El reto de la madurez industrial
Alfonso Cabello, viceconsejero de Presidencia, ha destacado que ver nombres canarios en el palmarés internacional «hace años era un sueño, pero hoy es una realidad». Sin embargo, tras los discursos de éxito en Berlín, la industria sabe que el reto es mantener este modelo frente a la creciente competencia global. Con 40 empresas representadas -desde gigantes de los efectos visuales hasta guionistas independientes-, Canarias intenta demostrar que su sector audiovisual ha alcanzado la madurez necesaria para no depender solo de las desgravaciones fiscales, sino de una marca propia que, este San Valentín, espera enamorar definitivamente a la industria europea.














