
El Gobierno de Canarias ha dado un paso definitivo en la arquitectura administrativa de su política ambiental. Con la aprobación del nuevo Reglamento Orgánico de la Consejería de Transición Ecológica y Energía, el archipiélago no solo reorganiza sus competencias, sino que crea un órgano de vigilancia inédito: el Consejo para la Transición Energética de Canarias (CTECan). Este ente nace con la misión de ser el ‘guardián’ de los objetivos de descarbonización, asegurando que los compromisos fijados para 2030 y 2040 dejen de ser declaraciones de intención para convertirse en realidades.
La nueva estructura de la Consejería busca una mayor especialización técnica. Bajo la dirección de la Viceconsejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Energía, se despliegan tres direcciones generales estratégicas: energía, calidad ambiental y medio natural. Este movimiento administrativo pretende agilizar la burocracia en la tramitación de expedientes, uno de los grandes obstáculos actuales para el despliegue de infraestructuras críticas en las islas.
Lo más llamativo del decreto es la capacidad de supervisión que se le otorga al CTECan. A diferencia de otros órganos consultivos, este Consejo tendrá la potestad de solicitar informes y datos técnicos no solo a las administraciones públicas, sino también a entidades privadas del sector energético. El objetivo es elaborar un informe anual de seguimiento que ponga nota al avance de la transición energética en cada una de las ocho islas.
El Consejo contará con un Pleno donde, además de la representación política, tendrán voz y voto expertos de las universidades canarias y organismos técnicos como el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) o Grafcan. Esta mezcla de perfiles busca que las decisiones sobre dónde y cómo instalar renovables se basen en criterios científicos y territoriales, y no solo en la urgencia del momento.
Para intentar resolver los conflictos que genera la instalación de parques eólicos o fotovoltaicos, el CTECan funcionará mediante grupos de trabajo especializados. La primera y más urgente será la Mesa de Ordenación Territorial de las Energías Renovables. Este grupo trabajará para identificar las zonas de menor impacto ambiental y mayor eficiencia, intentando dar una respuesta definitiva al debate sobre la ocupación del suelo y la protección del paisaje canario.
El reglamento, que ha superado además una evaluación de impacto de género para fomentar la presencia equilibrada en un sector históricamente masculinizado, dota a Canarias de herramientas para gestionar la crisis climática con una estructura moderna. El éxito del CTECan se medirá ahora por su capacidad para fiscalizar tanto al Gobierno como a las grandes eléctricas, garantizando que el camino hacia la soberanía energética de las islas sea transparente y ordenado.














