
El Gobierno de Canarias ha detallado en sede parlamentaria las medidas que está adoptando para evitar que la actual crisis migratoria tenga un impacto negativo sobre el turismo, principal motor económico del archipiélago. La respuesta, remitida por escrito a una pregunta del diputado del Grupo Parlamentario Popular Juan Manuel García Casañas, subraya una estrategia que combina compromiso humanitario, gestión reputacional y planificación económica a medio y largo plazo.
Desde el Ejecutivo autonómico se insiste en que la coyuntura migratoria es, ante todo, un drama humanitario que Canarias afronta con determinación y responsabilidad, pero que requiere del concurso de todas las administraciones públicas. Al mismo tiempo, se defiende una visión integradora que distingue entre la llegada irregular de personas y los flujos de inmigración regulada, estos últimos considerados una oportunidad para reforzar el mercado laboral en sectores que actualmente sufren déficit de personal.
En este sentido, la Consejería de Turismo y Empleo apunta que una inmigración ordenada puede facilitar la incorporación de trabajadores al ecosistema formativo y laboral del sector turístico y de los servicios, contribuyendo a cubrir vacantes en distintas áreas clave para la economía canaria. Esta integración se plantea como una herramienta no solo social, sino también económica, en un contexto de crecimiento de la actividad turística.
Uno de los ejes centrales de la estrategia es la protección de la imagen del destino. Turismo de Islas Canarias mantiene una monitorización permanente de la conversación digital en medios de comunicación y redes sociales, con especial atención a cualquier contenido que vincule migración e imagen turística. Este sistema permite detectar picos de atención mediática o de negatividad y reaccionar con rapidez, modulando los mensajes y reforzando los valores asociados al archipiélago: seguridad, sostenibilidad, tranquilidad, autenticidad y naturaleza preservada.
Según la respuesta trasladada al Parlamento, el objetivo inmediato es neutralizar posibles efectos negativos sobre la reputación turística de las islas, pero también sentar las bases de un modelo más sólido y resiliente. Un enfoque que, según el Gobierno, permite compatibilizar la defensa del turismo con los principios de solidaridad e integración, reforzando la posición de Canarias como destino seguro y comprometido en un escenario complejo.














