
El Ejecutivo regional ha valorado en sede parlamentaria las recientes advertencias del exministro García-Margallo sobre la pérdida de peso de la Unión Europea en el tablero global. Lejos de considerar estas palabras como una exageración, el Gobierno las interpreta como un llamamiento urgente a la reacción. En su respuesta, la Consejería de Hacienda y Relaciones con la Unión Europea coincide en que el proyecto comunitario atraviesa un momento crítico, marcado por el riesgo de quedar fuera de un mundo que se reparte entre las esferas de influencia de Estados Unidos, China y Rusia.
La base de este diagnóstico reside en que los pilares sobre los que se construyó la Europa moderna han desaparecido. La seguridad garantizada por Washington, la energía barata procedente de Rusia y la capacidad de China para absorber la producción europea son supuestos que ya no existen. El Gobierno de Canarias subraya que la Unión Europea no preparó un plan alternativo cuando estas condiciones empezaron a resquebrajarse, lo que ha dejado al descubierto debilidades profundas en materia de autonomía estratégica, defensa y dependencia tecnológica.
Para el Ejecutivo, la debilidad de la UE se manifiesta especialmente en su dificultad para actuar con una sola voz en política exterior. Aunque Europa sigue siendo una potencia económica y regulatoria de primer orden, su falta de liderazgo político la aleja de ser una potencia geopolítica clásica. Esta situación obliga a las instituciones europeas a decidir si quieren ser sujeto u objeto de la política internacional, un dilema que solo se resolverá si se profundiza en la integración federal y en la autosuficiencia operativa.
La valoración remitida al Parlamento recalca que el mensaje de Margallo es una advertencia sobre una tendencia peligrosa. Sin un «músculo» propio que respalde sus intereses, Europa difícilmente podrá sentarse a la mesa donde se toman las grandes decisiones mundiales. La autosuficiencia energética y la defensa común no son ya aspiraciones teóricas, sino requisitos de supervivencia para evitar que el bloque comunitario sea relegado a un papel secundario frente al dinamismo de las nuevas potencias.
En última instancia, el Gobierno canario considera que la supervivencia del bienestar europeo pasa por liderar una integración mucho más ambiciosa. La respuesta parlamentaria concluye que el peso normativo y económico actual de la Unión no será suficiente si no se acompaña de una voluntad política clara para ejercer un liderazgo real. El futuro de Canarias, como región ultraperiférica de la Unión, depende directamente de que Europa logre consolidar esa autonomía estratégica y no se conforme con ser un espectador en el nuevo concierto mundial.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega . Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














