La Consejería de Turismo y Empleo del Gobierno de Canarias ha adjudicado la instalación de farolas solares autónomas y 54 papeleras inteligentes con sistema de compactación en distintos municipios del archipiélago, una actuación de 473.600 euros financiada con fondos europeos Next Generation EU a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El proyecto, denominado «Innovando en Verde», se ejecuta mediante la empresa pública Gesprotur (Gestión de Proyectos y Estudios Turísticos de Canarias) y las empresas adjudicatarias disponen de un plazo de tres meses para completar las instalaciones.
La inversión se sitúa en la franja de la microactuación dentro del universo de los fondos Next Generation, un programa que moviliza 140.000 millones de euros para España y del que Canarias ha captado una fracción que sus propias autoridades reconocen insuficiente. Las farolas solares eliminan la dependencia de la red eléctrica convencional para el alumbrado de espacios públicos turísticos, mientras que las papeleras con compactación prometen optimizar la recogida de residuos generados por la actividad visitante. El discurso oficial enmarca la operación en la consolidación del archipiélago como referente en turismo inteligente y sostenible, pero 473.600 euros repartidos entre varios municipios de siete islas equivalen a una intervención más cosmética que estructural. Si se divide la cifra entre las 54 papeleras inteligentes y un número indeterminado de farolas, el resultado es un goteo de mobiliario urbano que difícilmente transforma el modelo turístico de un territorio que recibió más de 16 millones de visitantes en 2025. La verdadera pregunta es si estos proyectos de escaparate verde sirven para algo más que justificar la absorción de fondos europeos con plazos de ejecución ajustados, o si constituyen el primer paso de una infraestructura de sostenibilidad que necesita multiplicar su escala por diez para tener impacto real.















