
La Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias ha sometido este miércoles a información pública el proyecto de almacenamiento energético Bess Tucana VI Tacoronte, una instalación de 8 MW presupuestada en 3.796.930 euros. La titularidad de esta infraestructura recae en Tucana Batteries VI, S.L., una firma integrada en el entramado societario de GSL (Grupo Solar Lighting). Detrás de estas siglas se encuentra la familia Cabrera, una de las mayores fortunas de Andalucía y protagonista de una encarnizada guerra judicial con el gigante francés Vinci, multinacional que adquirió el negocio industrial de ACS por 5.000 millones de euros.
El proyecto de Tacoronte consiste en un sistema de baterías de litio con capacidad para almacenar 40,12 MWh, lo que garantiza una autonomía de cinco horas para volcar energía a la red eléctrica insular. La instalación ocupará casi 600 metros cuadrados y se conectará mediante una línea subterránea de 210 metros a la subestación de la localidad. Esta tecnología es estratégica para el sistema eléctrico de Tenerife, aquejado de una fragilidad crónica, al permitir gestionar los excedentes de las renovables y estabilizar el suministro en momentos de alta demanda.
Tensión mercantil
La llegada de los exsocios de Vinci a Canarias se produce en un contexto de tensión mercantil. La multinacional gala y los Cabrera mantienen abiertas querellas criminales en los juzgados de Madrid por supuestos delitos de estafa, falsedad contable y administración desleal. El conflicto estalló tras la compra de la filial de mantenimiento Sistem Melesur, cuando Vinci detectó presuntas irregularidades en las facturas y el pago a proveedores, decidiendo ejercer una opción de compra sobre el 25% restante de la empresa por el valor simbólico de un solo euro.
KPMG vs Auren
Este movimiento financiero supuso un golpe demoledor para la familia Cabrera, que esperaba ingresar 65 millones de euros por esa participación en el año 2026. Los informes forenses de KPMG presentados por los franceses sostienen que la gestión de los fundadores llevó a la compañía a una causa de disolución técnica. Por su parte, los dueños de GSL rechazan las acusaciones, denuncian impagos por parte de la energética gala y han contratado auditorías externas para demostrar que la valoración de su negocio fue manipulada para evitar el pago millonario pactado originalmente. La familia contrató a la firma Auren para rebatir a KPMG. Sostienen que Vinci «fabricó» la quiebra para quedarse con el 100% de la empresa gratis. Además, les han demandado por impagos de alquileres de las sedes y maquinaria que siguen usando.
El despliegue de estas baterías en suelo tinerfeño marca una nueva etapa en la expansión de GSL fuera del control de Vinci. Mientras los tribunales dirimen si existió un engaño masivo en la venta de sus activos de mantenimiento, la familia Cabrera acelera su propia cartera de renovables bajo la marca Tucana Batteries. El Gobierno de Canarias inicia ahora el plazo de 30 días para alegaciones de un proyecto que nace bajo la lupa de los grandes despachos de auditoría y la sombra de una de las rupturas empresariales más ruidosas de la última década en España.
El origen de la fortuna: Sistem Melesur
La familia Cabrera Braquehais, originaria de Sevilla, levantó Sistem Melesur, una ingeniería que se convirtió en el brazo ejecutor de Endesa y Red Eléctrica para el mantenimiento de redes en todo el sur de España. La venta de oro: En 2019, Vinci (el gigante francés con más de 260.000 empleados) compra el 75% de la empresa por 28,3 millones de euros. Los Cabrera se quedaron con el 25% restante. El acuerdo decía que si lo vendían en 2024, el precio sería de 50 millones, y si esperaban a 2026, subiría a 65 millones.
Tucana
Es la marca de guerra de los Cabrera para su nueva etapa. Cuando vendieron Sistem Melesur a Vinci, los Cabrera se reservaron el negocio de promoción de renovables a través de su holding Solar Lighting (GSL). Han creado una red de sociedades (Tucana Batteries I, II, V, VI, X…) registradas en Las Palmas de Gran Canaria (calle Tomás Miller) y en Sevilla. El proyecto de Tacoronte es el primero de una serie de «nodos» de almacenamiento que los Cabrera están registrando en el archipiélago. Al ser baterías Stand-Alone (independientes), no necesitan tener un parque eólico al lado; cobran por estabilizar la red eléctrica, un negocio extremadamente rentable en islas con apagones frecuentes.
Vinci es ahora el dueño de Cobra (la antigua joya industrial de ACS), por la que pagó unos 5.000 millones de euros. Esto convierte a Vinci en el operador más potente de infraestructuras en España. Que una familia sevillana (los Cabrera) le esté aguantando el pulso judicial y, a la vez, le esté compitiendo en el mercado de baterías en Canarias, es lo que tiene a los analistas financieros siguiendo el BOC cada mañana.














