
El fortalecimiento del sector primario en las islas, especialmente en las no capitalinas, depende en gran medida de su capacidad de organización. En una reciente respuesta parlamentaria, el Gobierno de Canarias ha detallado su estrategia para fomentar el asociacionismo agrario mediante un plan de subvenciones destinado a sufragar los gastos de funcionamiento y gestión de las asociaciones profesionales sin ánimo de lucro.
El Ejecutivo subraya que estas entidades son los canales fundamentales para que el agricultor desarrolle su representación económica y social. Sin embargo, mantener estas estructuras genera costes fijos y variables que suelen ser difíciles de sostener en territorios con menor población. Por ello, la Consejería de Agricultura ha articulado un sistema de ayudas diseñado para asegurar que estas asociaciones mantengan su actividad administrativa y técnica.
La estrategia del Gobierno no solo busca el mantenimiento de pequeñas agrupaciones locales, sino que incentiva la integración a nivel regional. Según las bases de la convocatoria, se favorece económicamente a aquellas entidades que logren unirse o trabajar en red en todo el archipiélago, buscando una interlocución más fuerte ante las instituciones europeas y nacionales.
La administración insiste en que el asociacionismo es la herramienta clave para que el sector primario pueda ejercer una defensa efectiva de sus intereses. En las islas no capitalinas, donde la fragmentación del territorio es mayor, estas agrupaciones son esenciales para acceder a mercados y gestionar de forma conjunta los sobrecostes derivados de la lejanía.
Con esta línea de trabajo, el Ejecutivo pretende reducir la vulnerabilidad del campo canario y asegurar la continuidad de un servicio que considera vital para la soberanía alimentaria. El objetivo final es que los agricultores cuenten con el respaldo de estructuras profesionales que defiendan su rentabilidad económica y su papel social en el entorno rural.














