El Cabildo de Gran Canaria, a través del área de Movilidad, ha ejecutado una nueva parada de guaguas en la salida de Cardones, municipio de Arucas, con una inversión global de 40.000 euros que incluye la ejecución de la obra, la redacción del proyecto, la dirección técnica y la coordinación de seguridad y salud. La actuación responde a la necesidad generada tras la implantación del nuevo acceso al núcleo poblacional, que dejó la anterior parada en una ubicación operativamente inviable. La solución permite que las guaguas se desvíen por el trazado previo, evitando interferencias con el tráfico principal tanto en la parada como en la salida, mejorando la fluidez circulatoria en uno de los puntos de conexión del municipio y reforzando la seguridad del usuario y la eficiencia del servicio.
La noticia, aparentemente menor, es un caso de estudio sobre el coste de la improvisación urbanística en Canarias. Si el nuevo acceso a Cardones se hubiera diseñado integrando desde el origen la funcionalidad del transporte público, los 40.000 euros de esta parada retroactiva se habrían evitado. El patrón se repite en decenas de municipios de Gran Canaria: se ejecuta una reordenación viaria sin coordinar con la Autoridad Única del Transporte (AUTGC), y después se destinan fondos públicos a parchear las disfunciones que la propia obra genera. En un contexto donde los vecinos de Santidad y Cardones han denunciado públicamente el caos de servicio en sus barrios, la nueva marquesina es un alivio operativo real, pero también el síntoma de una planificación que piensa en el coche antes que en la guagua.

@teososam/X














